UÑAC, EL CÁMPORA DE CRISTINA
Parrilli negó una fórmula, pero ayudó a instalar una idea: si Cristina no puede jugar, el peronismo ya empezó a probar quién le abre la puerta.
Parrilli negó una fórmula, pero ayudó a instalar una idea: si Cristina no puede jugar, el peronismo ya empezó a probar quién le abre la puerta.
Entre demoras reales, entregas escalonadas y ruido político, Kreplak volvió a elegir los micrófonos antes que la gestión silenciosa. En salud, la sobreactuación también tiene costo.
Las candidaturas de 2027 ya no se van a definir el año que viene: se están empezando a cocinar ahora. Y en La Libertad Avanza porteña, el caso Adorni metió un ruido que nadie puede ignorar. Lo que hasta hace poco parecía un nombre puesto, hoy ya empezó a discutirse en voz alta.
Mientras otros ocupan la pantalla, Santilli teje en silencio los acuerdos que después sostienen al Gobierno en el Congreso.
Kicillof reunió menos de la mitad de los intendentes que convocó y dejó expuesta una verdad incómoda: el problema ya no es solo Milei, sino su propia dificultad para ordenar al peronismo bonaerense.
La central obrera ya empezó a tantear candidatos para 2027, con un objetivo menos épico y más práctico: no quedarse afuera del próximo teléfono rojo del poder. Entre Kicillof, Uñac y la apuesta insólita por Dante Gebel, los gremios prueban nombres mientras admiten en voz baja que el peronismo solo no alcanza.
No sería una sociedad declarada. Sería algo más argentino: intereses que empiezan a mirarse de reojo.
Macri y Cristina no compartieron esa postal. Pero en 2026 siguen ordenando, por presencia o por sombra, una parte central de la política argentina.
No compite, no firma boletas, no da conferencias largas. Igual, ya le gana en imagen positiva a varios que sueñan con 2027.
Nueva York anuló la condena por YPF y le dio a la Argentina un alivio judicial, económico y político de alto impacto.
El expresidente evita el centro de la escena, pero se mete donde de verdad se define el poder: la lapicera.
El PRO retuvo la caja y el control operativo, pero el nuevo mapa legislativo consolidó un sistema de equilibrio donde PJ y libertarios ganan capacidad real de incidencia.
La selfie no cierra una interna, pero muestra que en la Rosada decidieron bajarle el volumen.
Karina Milei acelera para quedarse con la SIDE y desplazar a Santiago Caputo en una pelea que ya cruzó fronteras. Nombres propios, caja, filtraciones y un subsuelo que nunca cambia: el poder real se juega donde no se ve.